Ramo de flores coloridas alzado hacia el cielo despejado y azul

Si os preguntan si soy un amigo que vino con su cámara, sabré que lo hice bien.

Me siento afortunado de poder entrar a momentos reservados para unos pocos. Ser un testigo más dentro de la escena; ver la misma luz, escuchar las mismas risas y dejar que me guíe por las emociones. Desde ese lugar, guardo para vosotros los recuerdos que yo mismo querría conservar, si lo más importante de mi vida estuviera sucediendo ante mí. Retratándolo como lo siento.

Un enfoque fuera del ámbito de la fotografía tradicional de bodas.

Llevo años fotografiando de este modo para familias y amigos, a veces tan poco convencional y cercano, el cual considero el camino más sincero para recordarnos en el futuro, la energía que tuvimos hoy. Quiero estar rodeado de grandes sonrisas, lágrimas de felicidad, momentos de complicidad, bromas y alegrías. Quiero daros fotos que deseéis ver en el álbum familiar.

Contar la historia

Un buen fotógrafo no se define solo por estilizar momentos, organizar retratos familiares o lograr imágenes destinadas a una impresión en la pared, sino por conectar con las personas y su entorno para contar una historia que vaya más allá de un bonito evento aislado.

Un ambiente agradable

Capto los momentos a medida que suceden, con la justa interferencia por mi parte, conservando la familiaridad de lo que conocéis. Ese ambiente cercano me permite retratar cómo sois cuando nadie siente que está siendo dirigido.

Menos interpretación. Más tú.

Considero los retratos una parte esencial de cualquier recuerdo futuro. Me gusta mantenerlos sencillos y con carácter. Sé cómo dirigir y crear atmósferas, pero prefiero guiaros para que construyáis vuestro momento.

Salida de los novios recibidos entre arroz y pétalos en una plaza

COLECCIONES

Precios sencillos y sin costes ocultos.
Mis colecciones incluyen cobertura por horas y galería privada.

Preguntas frecuentes