Fotos para el álbum familiar

Creadas desde la cercanía y familiaridad

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  • Reportaje de 8 horas, Ourense.

    Ceremonia: Concello do Ourense
    Venue: Casal de Arman
    Catering: Sábrego Restaurante
    Ramo: Mimí flores

    El sol caía entre las calles de piedra, calentando las fachadas antiguas que coronaban Ourense. Se oía el murmullo de la gente en la plaza mayor. El tintineo del metal girando el café en las tazas de porcelana. Las voces bajas hablaban de viejos tiempos. Las risas continuaban una tras otra. Di el último trago a mi café. Besé a mi novia antes de despedirme y me levanté de la mesa para mirar qué estaba pasando en la plaza. Y como una paloma estaba delante mía mirando al primer grupo que llegó, les hice una foto y supe que todo comenzaba ya.

    Les esperaban amigos, familiares y paisanos curiosos. Se movían poco. Algunos con las manos en los bolsillos, otros cruzados de brazos, mirando hacia la calle estrecha por donde vendrían. El coche apareció al final de la cuesta, despacio. El motor resonó contra los muros viejos. Alguien señaló con la cabeza. Alguien más sonrió sin decir nada. Los niños vinieron corriendo desde lejos. Cuando el coche se detuvo, vi cómo los dos se miraron antes de bajar. Fuera estaban todos. Los de siempre. Los que habían estado en otras noches, en otras ciudades, en otros días importantes. Pero hoy era este. Y estaban aquí entre risas y sonrojos, entregados a disfrutar del momento. Con los nervios, la ilusión y la alegría de toda la familia.

    Y Galicia se me quedó grabada precisamente por eso. Por cómo una plaza entera podía sentirse, por unas horas, como una casa compartida.

  • Reportaje de 6 horas, Madrid.

    Ramo: Azalea Arte Floral
    Alianzas: Joyeria Ismar
    Peluquería: Peluqueria Oscar Blanco
    Tarta: Horno Carvit

    Esta es una de las bodas que siempre recordaré con todo mi cariño. Paula y Beltrán me recibieron con los brazos abiertos después de que su hermana Kareen nos presentara, y me dejaron entrar en su casa como uno de los suyos. También fue una de las bodas donde me sentí más emocionado y libre para fotografiar cuánto quisiera y hablar con todos; ¡tantas cosas pasaban al mismo tiempo y tantas conversaciones interesantes!

  • Reportaje de dos días

    Finca: Las buenas costumbres

    Hay bodas que dices: esto solo podía ocurrir con esta gente.

    Un fin de semana pensado a su medida, y de toda la gente que habían reunido alrededor. Manualidades, juegos de mesa, una piscina, fútbol, muchas más manualidades, paseos por la montaña…

    Había familias llegadas de distintos lugares, idiomas y acentos mezclándose en las conversaciones, abrazos largos de quienes llevaban tiempo sin verse y esa sensación bonita de cuando personas muy diferentes consiguen sentirse parte de una comunidad. 

    A los pies de un lago, rodeados por montañas, y con un cielo que no sabíamos si rompería a llover o no, la ceremonia tuvo algo difícil de explicar. No era teatral ni solemne en exceso. Se sentía sincera. Había hidromiel durante la ceremonia, humo de incienso entre quienes recordaban con ofrendas a los antepasados, miradas muy cargadas de lágrimas recordándoles. El perro, bastante desconcertado por momentos, parecía preguntarse dónde estaba exactamente su persona favorita, hasta que la encontró.

    Consiguieron que todo el mundo entre en la historia. Aquí nadie estaba mirando desde fuera. Todos estaban dentro, conectados, literalmente, por un hilo rojo.

    Después llegó el banquete, más hidromiel, las conversaciones largas de sobremesa y los brindis que parecían abrir diez historias nuevas cada vez que alguien cogía una copa.

    Y entonces pasó algo completamente inesperado: sables láser.

    De repente había adultos coreografiando una verdadera batalla de sables. Son de esos momentos que, si los intentaras explicar antes de la boda, pierden todo el factor sorpresa.  ¡Y vaya que si fue una sorpresa para todos!

  • Reportaje de 6 horas, Madrid.

    Foto y vídeo: Fabio Albar
    Vestido: Teresa Tegar
    Zapatos: Manolo Blahnik
    MUA: Cristina Salas
    Ramo: El Milagro de Una Flor
    Traje: Paco Araque
    Hoteles novio: Parador de Alcalá de Henares
    Hotel novia: Casa y Fonda 1888
    Ceremonia · Aytm. de Alcalá de Henares
    Catering: Filato
    Decoración: Llámame Pola
    Tarta: Pastelería Salinas

    Cada boda tiene algo especial. A veces es por la ciudad, otras la luz, y casi siempre son las personas y la forma en que viven la vida. La de ellos tuvo algo muy íntimo desde el principio.

    El ayuntamiento de Alcalá de Henares tiene esa mezcla de historia y calma que tienen algunos lugares que son sacados de otra época. La ceremonia fue pequeña y cercana. De esas que solo te van a sorprender al mirar atrás, y contar cuántas personas están llorando emocionadas de ver a dos personas tan amadas, unir sus caminos para siempre.

    Luego, caminando por la plaza y sus calles, con conversaciones improvisadas y alguna risa inesperada, Alcalá fue poniendo el escenario sin llamar demasiado la atención. Y confirmé algo que siempre siento fotografiando personas: no hace falta forzar nada cuando todos nos sentimos cómodos.

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